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Cómo programar el entrenamiento de fuerza de tus clientes

Evaluación, frecuencia, volumen, intensidad con RIR y progresión de cargas: un método para programar la fuerza de cada cliente y revisarla con datos.

Por Sergio Gómez Ramos8 min de lectura

Programar no es elegir ejercicios: es decidir cuánto, con qué esfuerzo y cómo va a avanzar cada cliente, y tener forma de comprobar si está funcionando. Esta guía recorre las variables que conviene fijar para cada persona y cómo ajustarlas con lo que pasa en las sesiones.

1. Evalúa antes de programar

  • Objetivo (fuerza, hipertrofia, salud, rendimiento en un deporte) y plazo.
  • Experiencia con cargas y técnica en los patrones básicos: sentadilla, bisagra de cadera, empujes y tracciones.
  • Lesiones, molestias y limitaciones de movilidad.
  • Días reales disponibles y tiempo por sesión, no los ideales.
  • Material: gimnasio completo, casa con mancuernas o solo peso corporal.

2. Frecuencia y estructura semanal

Trabajar cada grupo muscular unas dos veces por semana es un punto de partida habitual. Con dos o tres días suele encajar un cuerpo completo; con cuatro, una división torso/pierna; con más, divisiones por patrones o por grupos. La mejor estructura es la que el cliente puede cumplir: una rutina de cinco días que hace tres veces es peor que una de tres que hace siempre.

3. Volumen

Cuenta series efectivas semanales por grupo muscular. En personas que buscan hipertrofia, la literatura sitúa un rango orientativo de unas 10 a 20 series semanales; los principiantes progresan con menos. Empieza por la parte baja y sube solo si el cliente recupera bien y deja de progresar.

4. Intensidad: carga y esfuerzo

Prescribe un rango de repeticiones y un esfuerzo objetivo, en lugar de un peso fijo. Las repeticiones en reserva (RIR) son una forma práctica de hacerlo: «3 series de 8 a 10 a RIR 2» significa terminar cada serie cuando quedarían unas dos repeticiones más. Así la carga se adapta a cómo llega el cliente ese día. Con principiantes, deja más margen hasta que sepan estimarlo.

5. Progresión

Sin progresión no hay adaptación. Una regla sencilla es la doble progresión: cuando el cliente completa todas las series en la parte alta del rango con el esfuerzo previsto, se sube la carga y se vuelve a la parte baja. Fija de antemano cuánto se sube en cada ejercicio, porque no es lo mismo una sentadilla que un curl.

6. Planifica las semanas de descarga

Cada cierto número de semanas, o cuando el rendimiento cae varias sesiones seguidas, baja el volumen o la intensidad durante una semana. Si una rutina falla porque el cliente no ha podido entrenar, es mejor que continúe donde lo dejó que saltarse sesiones para cuadrar el calendario.

7. Registra y revisa con datos

Lo que no se registra no se puede ajustar. Por cada sesión, interesa saber qué series se hicieron, con qué carga y con qué esfuerzo. Con eso puedes ver el volumen real por semana, los récords y la evolución de cada ejercicio, y decidir con números si toca subir, mantener o descargar. En la guía de qué medir en el seguimiento lo detallamos.

Cómo lo resuelve PraxiaFit

En PraxiaFit prescribes series, repeticiones, RIR y descansos, la carga sube sola cuando el cliente completa sus series al objetivo, y la rutina avanza por sesiones completadas, no por calendario. El cliente entrena en modo guiado desde la app y tú ves las gráficas de cada ejercicio. Lo tienes en PraxiaFit para entrenadores personales.

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